"Me agarro a la quinta enmienda"
Tal como suena. No sirve simplemente acogerse, cual película hollywoodiense. Hay que agarrarse. Aferrarse con fuerzas. Claro, que no estamos en EEUU, ni el acusado era una conocida estrella de cine, ni, por supuesto, estaban escenificando un guión detalladamente escrito. Quizás, de repente, le entró miedo de poder ir a la silla eléctrica por asesinar a sangre fría a un pobre hombre. Quizás le confundió al acusado la enorme cantidad de medios informativos que cubrían la noticia y soñó por unos momentos que era el actor de un film de moda. Y que, al acogerse él a la quinta enmienda, todo el mundo aplaudiría y vitorearía su nombre. Y le cogerían a hombros y saldría de los juzgados por la puerta grande, en libertad. "Se ha agarrado a la quinta enmienda", diría la gente con admiración al verle pasar. Y saldrían los créditos que marcarían el final de la historia al ritmo de una canción pegadiza. Y mañana a otra cosa. Pero no, los hechos no sucedieron exactamente así. Sencillamente porque el sujeto no era precisamente inocente. De nuevo, la realidad supera a la ficción.


1 comentario:
No se ni que sera la enmienda esa, lo unico de lo que me alegro es de no estar en EEUU, y no tener que saberlo. Porque además aqui por mu culpables que seamos tenemos la oportunidad de poder cambiar una vez cumplida la pena, luego no hay miedo a morir.
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