Por una vez en la vida
Y una mitad a un lado, la otra enloquecida jugaba a hacer pompas de jabón, con alcohol, aguafuerte que la mantenía con vida, y se asustaba por ser pequeña, por no haber visto a las guirnaldas sonrojarse al llegar el verano, por no haber visto a la noche dormir.
Su única canción la poesía, su única novela la música, y jugaba a hacer pompas de jabón, pergamino de su locura, quebrantos de su desbocada vida, una mitad sin su yo, el día de la cabalgata de lo cabezones, cuando todos volvían del final de la batalla, cuando habían ganado su apuesta. Pequeña sinrazón de los corazones que nunca han roto un plato, cordura de la mala vida, del deambular sin un duro en el bolsillo, de las noches en vela. Era el retrato de una llama apagada, el hazmerreir de los niños de la calle, muchos de los que le acompañaran en su ultimo respiro, de los que siendo niños dejaron a su alma aprender el difícil juego con una vida que no acepta chantajes.
Pasadizo oscuro de tramos claros, ser feliz cosechando la tristeza que te mantiene en pie. Y la otra mitad, para sus sueños, para los ojos del que te ve con ojos, para los oídos del que te escucha, para él, y para el que quiera conocer a las personas, no por lo que un día fueron, sino por lo que aun, con corazones de jabón siguen siendo.


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