Una cierta inmadurez cientifica
Negro como el tizón, por dentro y por fuera, por los cuatro costados, y por alguno mas. Arrasando la tierra que le dio de comer, regándola con mentiras, odios y avaricias, insultandole a la cara sin pedir perdón, defecando sobre la inexsistente sencillez humana, tienes condición de manso, y carencia de honradez.
No peca mas por bolero o farsante el que es falaz, sino el que asiente con deleite o con delicia a su famoso cuentillo de nunca acabar, cuento de soledades, cicaterías e infortunios, prosa de una vida acabada, ocaso del que nunca ha llegado a la gloria. Amistad sin apego, amistad con aversión, amistad sin cariño, amistad con rivalidad, desidia de la vida infeliz, insulto a la bondad, caballerosidad, afabilidad, amabilidad, generosidad, tolerancia, moderación... insulto a mi y a todos los que leen o no leen estas pequeñas verdades como puños, a los que un día llamaron a su puerta, para buscar un compañero en este difícil viaje hacia una muerte digna.
Cuando el rock, suena a estúpida balada medieval, y el alcohol chapotea por entre los tejados de una casa que se caerá al primer suspiro, que solo la mantiene en pie la ceguera del amor, el que todo lo hace y nada pide a cambio. Barco que navega a la deriva, hacia un futuro de rosas y mariposas, de guerras y caudillos, historia de nunca acabar.
Se callaran mis palabras, por ser respetuoso, por intentar ser civilizado, gracioso y buena gente, mas no se callaran mis letras, las que siempre han dicho lo que pienso, lo que soy y lo que quiero.
Que la paz te acompañe.


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